El fútbol y el luto, todo en la misma jornada

Adrián Scaserra yace herido mortalmente en brazos de un desconocido. El fútbol se cobraba otra víctima inocente

Aquel domingo 7 de abril de 1985, el último campeonato Nacional de Primera División se asomaba a sus tramos definitorios. Dividido reglamentariamente en rueda de ganadores y de perdedores, ambas instancias ya conocían a sus protagonistas principales.

En cancha de Independiente, el local y Boca Juniors se enfrentaron por la de perdedores. Con un gol marcado por Alejandro Barberón a los 32, el cuadro de Avellaneda se imponía por 1 a 0, cuando el match debió suspenderse a cinco minutos del epílogo, por los violentos incidentes en la tribuna visitante, cuando la policía reprimió, luego de una batalla campal entre hinchas de ambos equipos.

Desmanes y corridas en las tribunas. Una triste imagen del fútbol argentino de 1985. Y en el 2000 también…

El luctuoso saldo fue la muerte de Adrián Scaserra de 14 años, quien fue herido mortalmente por un disparo de los agentes. El caso nunca se esclareció, más allá del resarcimiento a sus familiares, porque siempre se sostuvo la hipótesis de un tiro al aire de las fuerzas de seguridad.

Horas antes, la jornada no había comenzado bien. En cancha de Huracán, Vélez y River no pudieron disputar su partido (una de las semifinales de la rueda de ganadores), ya que hinchas de ambos clubes rompieron el alambrado y agredieron al árbitro Abel Gnecco.

Abel Gnecco se acerca a corroborar el estado del alambrado. La hinchada de Vélez lo agrede y la suspensión del partido es un hecho consumado.

El partido se jugó en el mismo estadio 10 días más tarde y el elenco de Liniers se impuso por 3 a 0, siendo Jorge Comas el goleador exclusivo de la jornada, anticipando la “paternidad” que tendría en su carrera sobre el equipo de Núñez.

Pero el 07.04.1985 también hubo juego y en ese sentido no fue una fecha más. Dejó algunos hitos para el recuerdo. En campo de Vélez, Argentinos superó a Ferro por 3 a 0 y se clasificó para la final de Ganadores, en un encuentro que marcó el último partido oficial de Alberto Márcico y Pedro Pasculli, con sus respectivas camisetas. Ambos eran figuras estelares de sus cuadros y luego fueron transferidos a Francia e Italia.

Un ochentoso Alberto Márcico posa con la casaca “verdolaga”. Fue uno de los jugadores más destacados de la década del `80 y uno de los mejores de la historia contemporánea del fútbol argentino

Con un violento derechazo, Pedro Pasculli somete a Eduardo Basigalup. Fue en la tarde de su despedida de Argentinos Juniors.

En el triste partido de Avellaneda, Enzo Trossero jugó por última vez en Independiente y Jorge Burruchaga cerró su primer ciclo en los “diablos rojos”. La gran sorpresa de la fecha fue la victoria de Chacarita ante San Lorenzo por 2 a 0 en cancha de Ferro.

El último Independiente de Burruchaga y Trossero, el del Nacional 1985. Comenzaba a cerrarse un ciclo brillante del club de Avellaneda, iniciado en 1982

Debido a todos los hechos de violencia, el fútbol se detuvo la semana siguiente. Y no hubo actividad oficial por los siguientes tres meses, ya que la selección argentina comenzó su preparación para las eliminatorias hacia México `86. Referencia de ineludible alegría, tan contrastable con la enorme pena que causó (y causa 26 años más tarde) la mención del nombre y apellido de Adrián Scaserra. Otra muerte inocente (y que obviamente no fue la última) de nuestro fútbol.


Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: