Con las defensas bien altas

Por los aires de Boedo, Daniel Passarella les gana a todos en el salto (como siempre). Pintura de los `70, por las camisetas, el blanco y negro y las tribunas del gasómetro

El pasado 14 de abril se cumplieron 37 años del debut en primera división del que, para muchos (entre los que me incluyo), fue el mejor defensor de la historia del fútbol argentino: Daniel Passarella.

En esa ocasión, por una nueva jornada del torneo Metropolitano, River viajó a Rosario para enfrentarse con Central, que ganó por1 a0 con gol de Mario Kempes de penal. Passarella ingresó al comenzar el segundo tiempo en reemplazo de Héctor “gorrión” López y ocupó su lugar como lateral izquierdo.

Como es sabido, con el tiempo se negó a jugar en esa posición y prefirió esperar en el banco su chance de ser titular como zaguero central, hecho que ocurrió en 1975, año glorioso como pocos para el mundo River.

Su fortaleza física, su enorme capacidad en el juego aéreo para ganar en las dos áreas, su personalidad y su potente disparo, son algunas de las virtudes que lo llevaron a un sitio sólo reservado para los privilegiados. Apenas con un puñado de partidos en primera, ya le confesaba a El Gráfico su sueño de ganar un mundial.

Nota en El Gráfico en octubre de 1974. Ya se podía adivinar la personalidad y las claras ideas de Passarella. ¿El sueño del título? Ganar el mundial 1978…

El anhelo se le cumplió por duplicado, ya que es el único futbolista que formó parte de los dos planteles campeones del mundo de la selección argentina (1978 y 1986). A lo largo de su extensa carrera (1974 – 1989) marcó nada menos que 99 goles.

Jugando, festejando, cabeceando. Todas las aristas de un futbolista extraordinario

Está identificado con River Plate, ya que allí logró lo que nadie: ser jugador, técnico y presidente. Sin embargo, siempre estuvo el rumor que era hincha de Boca. En esta nota de agosto de 1988, confirma esa versión, ante la posibilidad concretar de jugar con la casaca “xeneize”, tentado por José Omar Pastoriza.

En agosto de 1988, José Omar Pastoriza quiso convencer a Passarella de ponerse la camiseta de Boca para terminar su carrera allí. ¿Qué hubiera pasado si le decía que si?

Pese a que se había retirado en mayo de 1988, César Menotti y Hugo Santilli lo convencieron de volver a River. Y lo hizo para la temporada 1988/89. La primera rueda pareció un fantasma, lejos del “Kaiser” que todos conocían, pero gracias a su amor propio, en las revanchas volvió a ser el Passarella de siempre, al punto que cuando jugó su último partido (27.07.1989), estaba para seguir.

Del excelente programa “25”que conduce Gonzalo Bonadeo por TyC Sports, los mejores goles de Daniel. Para recordar y admirar, dedicado a mi amigo León Botto.


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