El día que el rojo se volvió más gris…

Extrañamente sonriente, Bochini saluda a la multitud. El 5 de mayo de 1991  jugó por última vez. Un vacío que nadie pudo llenar

La tarde del domingo 5 de mayo de 1991 se presentó a los ojos de los seguidores del fútbol como una más. Nada hacía preveer que se estaba en presencia de un hecho especial, que marcaría para siempre un antes y un después para los hinchas de Independiente: el último partido de Bochini.

Sobre el final del primer tiempo, con Estudiantes ganando por 1 a0 en Avellaneda, Pablo Erbín le cometió una infracción que sacó del partido al maestro. La imagen quedó para siempre, como dolorosa muestra de algo inédito: verlo al “bocha” en camilla y fuera del campo de juego.

El césped del estadio de Avellaneda recibe la visita menos esperada: una camilla transportando a Bochini. Con aires tangueros: “ya nunca lo verán como lo vieran”. Última imagen del “Bocha” con sus mejores ropas. Las de jugador

A principios de aquel año, ya había habido amagos de dejar el fútbol, pero el genio se dio ánimo para intentar un poco más. Sentía que los conejos todavía habitaban su galera, que la sensibilidad única de sus pies debían seguir acariciando esa esfera, que para todos los mortales era una pelota de fútbol, pero que en contacto con el era como una bola de cristal.

Más de un habitante del estadio que actual e injustamente no lleva su nombre, habrá pensado “¿Y si es el final?”. El 10 ya tenía 37 años y 19 temporadas en primera, donde había dejado su destello de calidad en cada porción de terreno que piso con sus botines alados. Desde los inicios, hasta ese incierto final.

Póster genuino de los `70: Bochini dominante frente a Racing. Ante el clásico rival siempre jugó bien. La primera de las muchas tapas que tuvo en El Gráfico (marzo de 1974)

Apareció en 1972 con la timidez con la que siempre se manejó, pero poco a poco comenzó a hablarse de ese pibe que “la rompía” en Independiente. Al año siguiente conoció en persona a alguien con quien mantendría el más apasionado y vibrante de los romances: La Copa Libertadores. Con ella, él ayudó a llenar la vitrina de la sede dela Avenida Mitre hasta hacerla estallar. Pero 1973 trajo también su presentación internacional, marcando un gol inolvidable ante Juventus como visitante para quedarse con la Intercontinental.

La década del `70 lo tuvo como gran animador, con incursiones en la selección, títulos locales y las citadas Libertadores. Pero el hecho más relevante de aquel tiempo fue el golazo ante Talleres en la final del Nacional 1977, marcado el 25 de enero de 1978, día de su cumpleaños. Independiente con 8 le empató en2 alos cordobeses en su propia cancha y gritó campeón en la que es, en mi opinión, la hazaña más grande del fútbol argentino.

La década del `70 fue pródiga en aparición de números 10 en el fútbol argentino. José Daniel Valencia y Ricardo Bochini (posando aquí en la previa de la gran final del Nacional 1977) fueron dos de sus mejores exponentes.

Lo que se le negó en plenitud (1974 – 1978 – 1982), se le dio a los 32 años: jugar un mundial. En 1986 integró el plantel campeón, actuando unos minutos ante Bélgica, al lado de alguien que siempre lo llamó maestro y le confesó su admiración: un tal Diego Maradona.

A partir de los 7:30 de este compacto, el momento que el “Bocha” entra y juega unos minutos ante Bélgica.

La década del `80 marcó un “volver a vivir” para el “bocha” y para toda la mitad roja de Avellaneda, con torneos locales e internacionales, pero lo más importante fue que se lograron con la vieja mística y el estilo Independiente: pelota al piso, toque y una enorme vocación ofensiva, a partir de un medio campo, que sale y alegra nuestra memoria: Giusti, Marangoni, Bochini y Burruchaga.

Una foto a todo Independiente: El estadio lleno, el Bocha feliz  y la CopaLibertadores. Aquellos años felices…

Sobre el final del cuento, se dio el gusto de ser otra vez campeón (temporada 1988/89), pero todos sabíamos que la magia se estaba extinguiendo. En un rincón del vestuario quedaron la galera, la varita y la camiseta roja con el 10. Los dos primeros elementos nadie los volvió a usar, mientras que el tercero a ninguno le calzó como a el. Como un designio del destino, desde1991 ala fecha, Independiente ha cosechado muchos más sinsabores que alegrías. El duende del “bocha” siempre está listo para volver, por ahora desandando la calle que lleva su nombre, a la vera del estadio, esperando que se haga justicia y se llame RICARDO ENRIQUE BOCHINI. Quizás de ese modo vuelva la magia y regrese la alegría. Como hincha de fútbol, gracias por todo, maestro.

Pocos jugadores quedaron tan identificados con un número como Bochini con el 10. Pero el archivo tiene estas piezas poco conocidas. A disfrutar…

1974 – Los inicios. El “bocha” alguna vez también fue al banco con el 16

1979 – Un partido poco recordado de su historia en la selección. Copa América ante Brasil en River, con el 22.

1979 – Argentinos festejó su cumpleaños a lo grande y Diego se dio el gusto de jugar con su ídolo, que lució el 8


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