“Perón no vuelve porque no le da el cuero”

Alejandro Agustín Lanusse frente a los micrófonos. Desde allí mantuvo y sostuvo su duelo con Perón. La frase pronunciada en julio de 1972, y que abre la sección “Una CITA con la historia”, quedó en la leyenda.

Los febriles días de 1972 corrían por el calendario con una gran efervescencia en la sociedad argentina. La posibilidad concreta de una apertura política y el fin de una dictadura que ya llevaba varios años en el poder (desde 1966), con métodos represivos y falta de libertad, hacían que se viviese una atmósfera muy especial.

Como respuesta a los dichos de Lanusse, los seguidores de Perón tenían su opinión. Y hasta una pared servía como vehículo para el “delicado” mensaje.

En el mes de julio de ese año, Alejandro Agustín Lanusse era el Presidente de facto y desde el año anterior había motorizado el GAN (Gran Acuerdo Nacional). Según sus propias palabras era “Un espacio amplio y generoso, para olvidar las antinomias del pasado”. En paralelo, los partidos políticos se reorganizaban y le daban forma a “La hora del pueblo”, otro ámbito para buscar coincidencias.

Evidentemente le dio el cuero y regresó a Argentina. Alborozadamente, Perón saluda a sus simpatizantes, rodeado de personajes que serían decisivos en los tristes años por venir: Osinde, Cámpora, Rucci y Abal Medina, entre otros.

Los lógicos roces de la antesala de la apertura electoral estaban sazonados por un ingrediente no menor: el posible regreso de Juan Domingo Perón, acérrimo enemigo de Lanusse desde varios años atrás. Ubicado en su exilio de Madrid, se reunía con políticos, empresarios y militares y desde allí enviaba sus opiniones, casi siempre críticas de la conducción militar. Lanusse quería que el líder del justicialismo se jugara de verdad, estando en el país. Como no recibía respuestas concretas, el 27 de julio, en un acto en el Colegio Miliar, lanzó su frase más recordada: “Perón no vuelve porque no le da el cuero”.

La tapa de Crónica del día siguiente refleja con claridad la tensión vivida en Ezeiza el 17.11.1972. Luego de una jornada interminable (en horas y rumores), Perón dejó el Hotel de Aeropuerto rumbo a su casa de la calle Gaspar Campos.

Este desafío enardeció más a los seguidores históricos del General y, sobre todo, a las organizaciones armadas (que se decían peronistas) que luchaban por el regreso. El cuero le dio y volvió al país el 17 de noviembre, en medio de una pertinaz llovizna, cuyas gotas no lo tocaron, merced al paraguas con que el Secretario General dela CGT, José Ignacio Rucci, lo cubrió, inmortalizándose en una foto que ya es parte del paisaje de aquellos años tan especiales.


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