Ya sos de aquí y sos de allá

Un Facundo Cabral auténtico: el escenario, la guitarra y la palabra. Como a todos los que rompen el molde al nacer, te vamos a extrañar, maestro…

La noticia, fría como todas, esta vez fue más gélida aún: Fue asesinado Facundo Cabral. La sorpresa me invadió por completo, pero sobre todo, porque esos eran dos términos que habían nacido para no juntarse nunca: asesinato y Facundo Cabral.

Justo el, que predicaba con sus palabras la armonía, que hacía un permanente llamado a la no violencia y que había sido declarado “Mensajero mundial de la paz” (nada menos que por la ONU), encontró la muerte del modo más tremendo.

 

Grabado en vivo en el estadio de Ferro Carril Oeste en 1984, “Ferrocabral” fue su mejor disco. Tiene sentencias y verdades tan actuales que causan escalofríos: “Vamos cruzando por la vida en el tren de la muerte viendo como el progreso acaba con la gente”.

Con el se fue un personaje único, de esos que rompen el molde. Exiliado durante la última dictadura militar, regresó al país con la vuelta de la democracia. A mis 11 años, sus palabras fueron maravillosas. Junto a el fui recorriendo ese hermoso paso, donde todos dejamos atrás la infancia, para internarnos en ese otro mundo, donde comienzan a interesarnos otras cosas.

 

Luego del gran exito de su trabajo anterior, a fines de 1984 llegó “Patenado tachos”. Facundo en su mejor versión.

Por el comencé a querer saber quienes eran o habían sidoLa Madre Teresa de Calcuta o Rabindranath Tagore, o nutrirme de algunas nociones de otras culturas. Todo eso con la dosis indispensable de humor, que Facundo le ponía a sus recitales. Como cuando sentenciaba: “Ya estoy cansado de ser este que soy. Un eterno rebelde que para confirmar su desubicación social empezó cantando canciones de protesta con Nacha Guevara en Punta del Este…para evitar intermediarios”.

Hace pocos meses, acompañado con mi esposa Silvia, me di el gusto de verlo por última vez en el ND Ateneo. Las dificultades para ver y caminar, no le impidieron dar un exquisito concierto, de donde rescato dos momentos: una frase (“No me importa tu fusil, ni el cañón de tu enemigo. Dos males no significan un bien en ningún sentido”) y una anécdota. (“Yo tenía un tío que era soldado. La persona más valiente que conocí. Sólo le tenía miedo a una cosa: a los boludos. Siempre son los más peligrosos, porque están por todas partes”).

Una canción maravillosa, contada y cantada por su autor en un brillante programa: La historia de “No soy de aquí” en “Como hice”. 

Se fue Cabral, pero dejó un legado único: el de haber vivido a su manera, siendo felíz y regalando sabiduría. Por siempre y para todas las generaciones, estará esa maravilla llamada “No soy de aquí, ni soy de allá”, donde tan bien describió su modo vagabundo de pasar por esta vida. Quedate tranquilo Facundo, que de ahora y para siempre, serás de aquí y de allá.


Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: