Una estrella especial: Boca campeón con Diego

Una foto inédita, para deleite de los hinchas: Diego con sus mejores ropas. El 08.03.1981 en cancha de Huracán, victoria de Boca ante los locales por 2-0 en la 3° fecha.

Cada 15 de agosto se cumplen años de una fecha única dentro de la liturgia “boquense”: el título de campeón metropolitano con la estrella luminosa de Diego Maradona.

Foto histórica: El equipo antes del decisivo partido ante Ferro: Roberto Mouzo, Abel Alves, Hugo Gatti, Oscar Ruggeri y Miguel Brindisi. Agachados: Osvaldo Escudero, Jorge Benítez, José María Suárez, Diego Maradona, Hugo Perotti y Carlos Córdoba.

Los “xeneizes” llegaron a esa temporada luego de un 1980 para el olvido, donde habitó ese extraño lugar del fondo de la tabla de posiciones, inhóspito e inesperado por partes iguales. Con la llegada del nuevo año también aparecieron los refuerzos de nivel, para volver a los primeros planos: Miguel Brindisi, Osvaldo Escudero y Marcelo Trobbiani entre los más destacados.

Como todo campeón, Boca 1981 tuvo su equipo base, para también aquellos “olvidados”, que fueron parte del logro. Vayan como ejemplos Rubén Acevedo y Jorge Ramoa.

Faltaba tan sólo una semana para comenzar el certamen y allí se produjo el pase que revolucionó el fútbol: El viejo sueño de contar con Diego vestido de azul y oro era una realidad.

Diego y la “bombonera”. El ídolo y su casa. El genio y su mejor amiga: la pelota.

Al principio, Maradona debió luchar contra una molesta lesión, pero allí surgió un Brindisi esplendoroso, con su punto más alto en la goleada 3-0 frente al excelente River de Labruna, donde revistaban figuras de la talla de Fillol, Passarella, Tarantini, Juan José López, Alonso, Kempes y Ramón Díaz entre otros.

Luego de la goleada ante River, Diego hojea los diarios del sábado 11.04.1981, donde el tema excluyente es el gran partido de la noche anterior.

Boca ganó la primera rueda con un perseguidor al que todo el ambiente del fútbol ya había sentenciado con el famoso: “Ya se cae”. Pero Ferro Carril Oeste era un equipo extraordinario, que lejos de caerse, siguió firme en la pelea.

Embarrado, Maradona corre festejando su golazo ante River. En la imagen de TV quedó para la historia un fotógrafo que se cae con su fogonazo. ¿Será el que está detrás de esta lente?

A cinco fechas del final, el cuadro de Maradona sin Diego (por una cláusula el crack no podía enfrentar a Argentinos), igualó en dos tantos en campo de Vélez con los de La Paternal y fue alcanzado en la cima de las posiciones por el expreso de Caballito, que ya estaba desarrollando la mejor campaña de su historia.

Surgido de las divisiones inferiores, apareció en primera el año anterior, pero 1981 fue el de su gran consolidación. Un ganador nato que aquí obtuvo su primer título: Oscar Ruggeri

Desde la 3° fecha, el arco de Boca era custodiado por Carlos “pantera” Rodríguez, ya que una lesión había marginado a Gatti. Pero el “loco” volvió en ese momento y lo hizo a su manera, con una jugada que sólo el podía hacer al cortar un avance de Estudiantes y posibilitar el gol de la victoria de Hugo Perotti.

Ausente en gran parte del certamen, apareció con toda su magia y “locura” en los tramos finales para asegurar el título. Discutido, pero único en su especie: Hugo Orlando Gatti.

A dos jornadas del final, con un punto de ventaja, los hombres dirigidos por Silvio Marzolini recibieron a Ferro en una “bombonera” colmada como pocas veces. El partido parecía languidecer con el marcador en blanco, pero Diego tenía un conejo en la galera, que sacó habilitando magníficamente a Perotti, quien definió justo ante la salida de Barisio. Cinco años más tarde, el 10 realizaría una jugada con ciertas similitudes, dejando solo a Burruchaga ante Schumacher con un desenlace que todos conocemos.

Otro registro poco visto del gol que valió un título: Perotti, lleno de concentración, enfrenta a Barisio antes de tocar el balón por el costado izquierdo del arquero. Fue el tanto de la victoria ante Ferro.

Para Boca siempre muy complicado viajar a la cancha de Rosario Central y aquella no fue la excepción. Ganando en Arroyito era campeón, pero perdió 1-0 con el bonus track del penal que Maradona estrelló en el travesaño. Ferro, por su parte, se “masacró” un partido increíble en caballito con Huracán: ganaba 3-0 y finalizó 3-3, quedando dos puntos debajo para la jornada final.

Una semana antes había malogrado un penal en Rosario. Pero Diego se desquitó colocando el balón a la derecha de Vivalda. “La saltó como una lágrima” nos regaló la genialidad de Víctor Hugo.

Y esta llegó en sábado. Fue el 15 de agosto, con un tibio sol que anticipaba la primavera, pero que fue el marco ideal de la fiesta de Boca, que pudo gritar campeón en el ámbito local luego de cinco años. Las hojas van quedando amarillentas, pero en ellas estarán por siempre el penal convertido por Diego ante Vivalda, el apremio del final por al empate de Racing y la locura desatada por el pitazo final.

Fue una lucha dura y pareja, pero el resultado fue el que deja en claro la foto: Saccardi reconoce y levanta el brazo de Mouzo, en pose boxística.

La compra de Diego generó una grave crisis financiera y económica, de la que el club tardó años en poder recuperarse, pero para el hincha de Boca, esto quedará siempre en un segundo plano, allí desplazado por la alegría de ver brillar otra estrella en su escudo con su astro más resplandeciente: un tal Diego Armando Maradona.

Diego está a punto de regalarle sus besos a los colmados palcos de la “bombonera” en medio de la vuelta olímpica. Una estrella le regalaba otra al club de sus amores.


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