El otro mundial politizado: El juvenil de 1979


La tapa de Clarín del sábado 08/09/79. Maradona con la Copa en Tokio, rodeado de sus compañeros y debajo la referencia a la visita al país de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

El viernes 7 de septiembre de 1979, la selección juvenil argentina derrotó a la Unión Soviética por 3 a 1 y se quedó con el título, culminando de ese modo, una brillante tarea, que deslumbró al mundo entero desde el césped de la lejana tierra japonea.

Una de las pocas piezas a colores que han quedado del mundial juvenil 1979. Diego Maradona maniobra ante la marca de un polaco, en la victoria por 4 a 1 en la fase de grupos. Único partido que la selección jugó con camiseta azul donde, nótese el extraño detalle, no tiene el escudo de la AFA. 

Aquí los argentinos nos levantábamos con placer en las madrugadas, ya que sabíamos que la respuesta estaba asegurada, con buen juego y goles, en una de las mejores manifestaciones de un equipo con la camiseta celeste y blanca. Diego Maradona, Ramón Díaz, Juan Barbas, Gabriel Calderón, Osvaldo Escudero y Juan Simón fueron los futbolistas más rutilantes de aquel equipo sabiamente seleccionado por el maestro Ernesto Duchini y que fue dirigido en el mundial por César Menotti.

El extraordinario plantel campeón en pleno, fotografiado antes de la final: Marcelo Bachino, José Luis Lanao, Sergio García, Abelardo Carabelli, Juan José Rossi, Juan Simón, Hugo Alves, Rafael Seria y Juan José Meza. Agachados: Alfredo Torres, Osvaldo Escudero, Osvaldo Rinaldi, Ramón Díaz, Diego Maradona, Gabriel Calderón y Juan Barbas.

Pero el destino tenía guardada una feroz coincidencia. El día anterior al partido final, el jueves 6, arribó al país la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, con el objetivo de entrevistarse durante dos semanas con numerosas personalidades de la política, la cultura y los miembros del gobierno. El motivo del viaje no admitía dobles lecturas: las constantes denuncias sobre los desaparecidos y las violaciones a los derechos humanos perpetradas en nuestra patria.

Tapa de Crónica de la mañana del viernes 07/09/79. La referencia a que la junta miliar recibiría ese día a la Comisión y el anticipo de la final juvenil, con un eslogan tan aterrador como recordado: Más derecho y humano imposible, de La Quiaca hasta el Japón ¡Argentina corazón!

La Comisión trabajó en la sede de la OEA en Buenos Aires, cita en Avenida de Mayo 706, a escasas dos cuadras de La Plaza de Mayo. A partir del jueves 6, desde dos radios (Mitre y Rivadavia) se comenzó a propalar la idea de un festejo popular en las calles al día siguiente, “sin importar el resultado de la final”, bajo el slogan “gane o pierda, Argentina ya ganó”.

La oficialista revista política Somos anunciaba en su número de aquella semana, la nota sobre la Comisión de Derechos Humanos, con un título explícito. En la síntesis, cita la guerra terrorista que Argentina había superado, la campaña orquestada desde el exterior y se preguntaba si finalmente sería objetivo el informe de la Comisión…

José María Muñoz fue el principal referente de estas consignas y quien logró (luego de insistirle hasta el hartazgo a Juan Carlos Morales, su enviado a Japón) que consiguiera “de cualquier manera” la nota prevista una vez terminada la final. Esta no era otra que la comunicación entre el presidente Videla con Maradona y Menotti.

Aclamado por una multitud que requería su presencia en los balcones, Jorge Rafael Videla les dio el gusto y se asomó, con sus pulgares en alto, en el mediodía del viernes 7 de septiembre. Muchas de esas personas, habían pasado previamente por la puerta de las oficinas donde trabaja la Comisión de Derechos Humanos, insultando a gente que hacía la fila para denunciar a sus familiares desaparecidos. Tristísima pintura de nuestra Argentina de aquellos años

Muñoz fue llevado en andas al salir a las puertas de Radio Rivadavia, por un grupo de personas que allí lo aguardaba. Pero eso no fue lo más patético, sino las palabras que pronunció: “Vayamos todos a la Avenida de Mayo y demostrémoles a los señores de la Comisión de Derechos Humanos que los argentinos no tenemos nada que ocultar”.

Las históricas “relaciones carnales” entre fútbol y política en nuestro país, escribían un nuevo capítulo. En este caso, triste, sombrío y lamentableo, que nadie puede olvidar y que las nuevas generaciones deben conocer.

El plantel campeón fue recibido en Casa de Gobierno por el presidente de facto. En una breve charla, exaltó sus virtudes, que eran la de una juventud que tenía una forma libre y sana de pensar. Sin comentarios. Silencio y espacio para la refelxión.


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