Monthly Archives: September 2012

Camisetas del ayer: River Plate 1982 (modelo Sportlandia)


Caras pocos reconocibles y marca de camiseta aún más extraña para River Plate, allá por el verano de 1982. Forman parados: Carlos Russo, Savarese, Jorge Tévez, Claudio Cabrera, Montes y Claudio Giúdice. Hincados: Jorge Gordillo, Gabriel Messina, Adrián De Vicente, Carlos Tapia y Costantino. Como no iba a poder utilizar a la mayoría de sus titulares (6 en total) en el torneo nacional, porque Menotti los tendría concentrados por el mundial de España, debió recurrir a elementos de inferiores y futbolistas que alternaban en el cuadro principal. Es por ello que como preliminar de un partido de la Copa de Oro de Mar del Plata, alistó a estos 11 para disputar un amistoso ante Kimberley.

El anecdótico 3-0 final con goles de Tévez, De Vicente y Gordillo nos da el pie para detenernos en la marca de la indumentaria: Sportlandia, que ya hemos citado en esta sección en más de una oportunidad. En este caso es llamativo, porque River Plate nunca la utilizó en forma oficial por torneos de AFA, sin embargo queda claro que formaba parte de la utilería del club de Núñez… Como citamos en post anteriores, esta empresa vistió a muchos equipos de primera y del ascenso en aquellos años, como Racing y Vélez, incluso a Sarmiento de Junín en su llegada a Primera División, al ganar la B de 1980. Si bien tuvo un flojo desempeño en ese nacional 1982, algunos elementos desarrollaron destacadas campañas, tales los casos de Tapia, Gordillo, De Vicente o Claudio Cabrera, mientras que otros se perdieron en las nieblas del recuerdo, como Costantino, Tévez y Savarese, con su particular y distintiva cabellera…

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Fútbol argentino – Una jornada para el recuerdo: 11.09.1988


Pocos inicios de campeonato estuvieron rodeados de tanta expectativa como aquel de la temporada 1988/89, que comenzó el domingo 11 de septiembre de 1988. Ante un colmado estadio de Vélez, River con inusual pantalón blanco para la época, ingresa al campo de juego para enfrentar a Platense, encabezado por Daniel Passarella, que volvía al fútbol argentino, tras su exitoso periplo por tierras italianas. Varios debutantes en el club de Núñez lo acompañan en esta postal para el recuerdo: Gerardo Reinoso (11), Fabián Basualdo (4), Claudio Borghi (10), Carlos Enrique (detrás del capitán), Ángel Comizzo (1) semitapando a Abel Balbo (7).

A tan solo 8 minutos de haberse iniciado el match en Liniers, con este remate de derecha, Marcelo Espina abría el marcador a favor de Platense ante River, asombrando a todos. La compra de ¡17 jugadores! del mejor nivel, más la contratación de Menotti como entrenador, preanunciaba una temporada de sueños para los “millonarios”. Nada de eso ocurrió, fue más bien una pesadilla…

El humilde, pero ordenado equipo de José Ramos Delgado se impuso ante la suntuosidad de apellidos de su rival. Por aquellos años, Platense se había convertido en una especie de “verdugo” de los equipos grandes. Este inesperado traspié, fue como un aviso de la aciaga campaña de River, que depositó muchas esperanzas (y billetes) en su plantel y entrenador y sólo recogió una temporada para el olvido…

Las mismas ilusiones que habitaban en los hinchas de River, estaban presentes en los de Boca, que colmaron su estadio para un debut que se presentaba tranquilo ante Deportivo Armenio. La expectativa por ver los debuts de Marangoni, Perazzo y el regreso de Tapia se vio ensombrecida por una derrota 0-1 con el gol que muestra la foto, donde se aprecia a un desacomodado Hugo Gatti, al tiempo que Sergio Silvano Maciel entraba en la historia. No por marcar ese tanto, sino porque le birló la pelota al genial arquero, en lo que fue su jugada condenatoria. Ese error le cerró una carrera de 26 brillantes años en el profesionalismo.

Una pieza de colección: los once jugadores de Deportivo Armenio que se graduaron en la leyenda por vencer a Boca en la “bombonera”, en el que será por siempre recordado como el último partido de Hugo Gatti. Parados: Espíndola, Kuchen, Ítalo Ortíz, Gándaras, Gallardo y Sarmiento. Agachados: Gardarían, Adrián Fernández, Maciel, Oudokián y Lorenzo Frutos.

Un clásico de la revista “Sólo Fútbol” de esos años era mostrar a los debutantes de cada club. Detrás de Barberón puede apreciarse a Claudio Marangoni y un extaño número 8 en su espalda. Fue la única vez que utilizó ese número en Boca, ya que desde el partido siguiente (nada menos que contra River), volvió a lucir el que era parte de su anatomía: el 5. El “vasco” Olarticoechea, volvió a Racing luego de seis años, con su regularidad histórica.

Con su acostumbrada violencia, Wálter Fernández perforó la resistencia de Esteban Pogany, marcando el segundo gol de Racing, en la victoria 2-0 sobre San Lorenzo en campo de Huracán. Detrás del ejecutante, con el número 11 en su pantalón se aprecia a Néstor Gorosito, que debutó en el “ciclón” por AFA en esa jornada. En esos momentos, y luego de un comienzo poco alentador, nadie podría imaginarse que “Pipo” sería uno de los más grandes ídolos del club. También en ese match, hizo su presentación local, otro futbolista que le daría enormes resultados: Alberto Acosta.

Luego de una floja temporada 1987/88 (partida de Pastoriza incluída), Independiente arrancó este certamen en silencio. A la sombra de los grandes refuerzos que sumaban Boca y River, compró poco pero bien, con elementos que le serían de alto rendimiento: Insúa, Bianco, Reggiardo, Ludueña y Alfaro Moreno. Entre ellos y los jugadores que ya estaban en el club, Jorge Solari moldeó un equipo que fue un indiscutido campeón. Todo se inició en esta victoria ante Vélez 1-0 en Avellaneda, donde Néstor Clausen, su brillante lateral derecho, saca un centro ante la marca de Raúl “pacha” Cardozo.

El veterano arquero Alberto Vivalda es felicitado por sus compañeros de Ferro luego de ser la figura en la definición por penales, al detener los remates de Gerardo Martino y Sergio Almirón, quedándose el cuadro de caballito con el punto extra que se otorgaba en este torneo a los equipos que se imponían en esta instancia, al haber terminado igualado en los 90 minutos. Fue una experiencia que no prosperó.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


El principio del fin del gobierno de Alfonsín: elecciones 1987


La tapa de Clarín que ganó los kioskos en la soleada mañana del lunes 7 de septiembre de 1987 con el excluyente tema de lo ocurrido en la jornada anterior. Aquellas elecciones de renovación parcial de cámaras, pero sobre todo de gobernadores provinciales, fueron un duro revés para el poder radical, que orientaba los destinos del país desde 1983. El justicialismo, principal partido opositor, se había impuesto en 16 provincias, pero sobre todo en Buenos Aires, siempre decisiva en el mapa político argentino.

Con los tradicionales dedos en V, Antonio Cafiero enfrentó a los fotógrafos delante de la urna. En todas ellas, a lo largo de la extensa provincia de Buenos Aires, la mayoría de sus componentes fueron votos con su nombre. En binomio con Luis Macaya, logró el 46% de los sufragios, superando por 7 puntos a la fórmula oficialista, integrada por Juan Manuel Casella y Osvaldo Pozzio. El veterano dirigente justicialista supuso que aquel éxito era el pasaporte a su postergado anhelo de ser Presidente. La opinión generalizada era similiar, sin embargo, pocos meses después perdería la interna ante Carlos Saúl Menem, archivando para siempre su sueño de sentarse en el sillón de Rivadavia…

Los guarismos generales no dejaban lugar a ninguna duda: la sociedad se había expresado en las urnas, restándole apoyo al gobierno radical, que ya iba por su cuarto año en el poder. La inflación y el fracaso del plan primavera (sumado a cierta disconformidad por lo ocurrido en Semana Santa con el alzamiento carapintada), fueron los elementos que inclinaron la balanza en su contra, sobre todo en la clase media, que había sido el pilar del triunfo, allá por el ´83. El justicialismo supo aprovechar ese descontento popular y se quedó con una amplia victoria sumando toda la geografía nacional

La lista radical para la renovación de autoridades en Capital Federal, una de las pocas que se salvaron del “naufragio”… ya que sólo aquí, en Córdoba y Río Negro, pudo ganar el oficialismo. Cierta falta de figuras para la renovación se observan en dos hechos concretos: la aparición de Francisco Manrique (veterano dirigente del Partido Federal), en el 3° lugar para diputado y el logo dominante en el centro, con las iniciales de la República Argentina, pero que también eran las del Presidente Raúl Alfonsín, que exitosamente fuera utilizado cuatro años antes, gracias al ingenio del publicisita David Ratto. Nada de aquello se repitió.

Con su eterna sonrisa, votó Carlos Ruckauf, quien encabezó la lista del partido justicialista en Capital Federal, estado electoral que, como casi siempre, le dio la espalda. Ni siquiera en aquel momento de gran descontento con el gobierno radical, pudo capitalizarlo, reteniendo apenas sus tres bancas. Ruckauf sería uno de los actores principales, en distintos cargos, en los 15 años posteriores de historia nacional.

A partir de esta elección, comenzó el mejor período a nivel electoral de Álvaro Alsogaray y su partido. Esta boleta pertenece a Capital Federal, donde se convirtió en la tercera fuerza con casi el 20% de lo votos, a menos de 5 puntos por debajo de justicialismo. La UCEDÉ seguiría sumando, realizaría un muy buen comicio en 1989, para luego sumarse (para sorpresa de casi todos) al proyecto presidencial de Carlos Menem…

La gran sopresa o por lo menos curiosidad de aquella elección. José María Corzo Gómez era un periodista de dilatada trayectoria en los medios, que a mediados de la década del ´80 comenzó a sobresalir por sus enérgicas defensas de los problemas de los jubilados en Nuevediario, con sonoros golpes sobre la mesa. Esa era su marca en televisión, hasta que alguien supuso que podía presentarse como diputado (¿?). El tema es que se creó el partido blanco de los jubilados con él como primer candidato, obteniendo la asombrosa cifra de casi 85.000 votos a la par del partido intransigente.