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Copa América en Argentina (versión 1987)

La selección de Uruguay en la fría y nublada tarde que se consagró campeón en el estadio Monumental. Con la pelota, uno que la trataba como nadie: Enzo Francescoli.

El máximo torneo sudamericano de selecciones venía de tres ediciones (1975 – 1979 – 1983) sin sede fija, que trajo como consecuencia el desgaste de los protagonistas y el desinterés del público. Con estos antecedentes,la Conmebolvolvió hacia atrás con la idea y decidió que a partir de 1987,la CopaAméricavolviese a jugarse en un solo país.

El primero en ser elegido fue Argentina, que apenas doce meses antes se había consagrado campeón del mundo en México. Como un síntoma de lo que serían los años subsiguientes, el rendimiento del equipo de Carlos Bilardo (Maradona incluido) fue muy flojo.

A tan sólo un año y con casi todos los títulares de México 1986, Argentina defraudó con un muy bajo nivel y apenas una victoria en cuatro encuentros disputados.

Disputó cuatro partidos, de los cuales sólo ganó uno (ante Ecuador en la fase de grupos), empató otro (el debut frente Perú) y perdió los dos restantes: la semifinal ante Uruguay y el partido por el 3° puesto con Colombia.

02.07.1987  – momento histórico: Claudio Caniggia se eleva y con un golpe de cabeza derrota al arquero ecuatoriano, marcando su primer gol de la camiseta argentina (en esta ocasión, con un extraño número 3).

Los “celestes” eran los campeones defensores y, por el extraño esquema del certamen, ingresaron directamente en las “semis”, por lo que retuvieron el título marcando sólo dos goles en la misma cantidad de partidos. La coronación fue ante Chile por1 a0 con gol de Pablo Bengoechea, uno de los futbolistas destacados de ese equipo junto a Enzo Francescoli, Antonio Alzamendi, Nelson Gutiérrez y Rubén Sosa.

Dos goles en la misma cantidad de partidos le bastaron a Uruguay para ser campeón. Aquí están ambos: Antonio Alzamendi ante Argentina y Pablo Bengoechea frente a Chile.

Chile dio la gran sorpresa en el estadio Chateau Carreras, cuando goleó por4 a0 aBrasil en el último encuentro de la fase de grupos. Ivo Basay y Juan Carlos Letelier, con dos conquistas cada uno, fueron los héroes de aquella noche fría e inolvidable del 3 de julio.

De cara a sus hinchas, los jugadores de Chile celebran su victoria ante Brasil por 4 a 0. Fue la gran sorpresa del certamen.

Pero la más grata noticia llegó vestida como camiseta amarilla. Históricamente, Colombia había apostado al buen fútbol, pero nunca se la habían dado los resultados. Aquella Copa América de 1987 fue la presentación ante el gran público de un grupo de jugadores excepcionales, con la figura de Carlos “el pibe” Valderrama como insignia.

La selección de Colombia posa el 01.07.1987 antes de comenzar su actuación en la Copa América ante Bolivia en el estadio de Rosario Central. Fue una victoria por 2 a 0 que inició el camino de los grandes logros.

Dirigidos por Francisco Maturana, fue una generación inolvidable de futbolistas, que siguieron una idea de juego, convencidos de lo que querían. En este certamen se quedaron con el 3° puesto, luego llegaron hasta 8° de final en el mundial 1990 y tuvieron su punto más alto al golear a Argentina por5 a0 en 1993 por las eliminatorias. Uruguay fue el campeón, Chile la sorpresa, Argentina la decepción, pero quedará por siempre el recuerdo de los Valderrama, Higuita, Leonel Álvarez, Iguarán, Redín y Rincón, entre los más destacados de un equipo excepcional.

Una muestra más de lo que fue Colombia en aquel certamen: Carlos Valderrama con el balón de oro al mejor jugador y Arnoldo Iguarán con el botín de oro al goleador del torneo.


El descenso de los grandes

Un brillante título de El Gráfico que describió a la perfección el momento que vivía San Lorenzo aquel 15.08.1981. La pena fue desde caballito hasta el San Juan y Boedo antiguo.

Este triste momento de Independiente, rojo pálido, nos remonta a otras situaciones similares. Por eso es bueno recordar lo que ocurrió con los otros tres equipos denominados “grandes” que perdieron la categoría (San Lorenzo, Racing y River) que tienen ciertos puntos de contacto con la realidad de los “rojos”.

Un acongojado Juan Carlos Lorenzo trata de consolar a uno de sus jugadores, aún sobre el césped del estadio de Ferro Carril Oeste. La síntesis del match muestra el resultado que condenó al “ciclón”.

San Lorenzo había sido bi campeón en la temporada 1972 y luego repitió el título en el Nacional1974. Apartir de allí, tanto en el plano deportivo como institucional, la debacle fue haciéndose más notoria. No peleó ninguno de los torneos que disputó y el cierre y posterior desmantelamiento del glorioso estadio de AvenidaLa Plata, marcaron el ápice de esta situación.

Carlos Horacio Salinas vence de penal a César Mendoza y pone el 1-0 de Argentinos sobre San Lorenzo. Sería el resultado definitvo que condenaría al “ciclón” y salvaría a los “bichitos”.

En el torneo de 1980 se salvó del descenso a dos fechas del final, como antesala de lo que vendría. Un año más tarde, comenzó de manera irregular, pero al promediar el certamen nadie podía prever que el “ciclón” lucharía por mantener la categoría. La sucesión de derrotas fue desembocando en aquella jornada final donde quedó cara a cara con Argentinos Juniors. La derrota por1 a0 decretó el descenso, pero marcó (a la larga) el comienzo de la recuperación, porque jugadores e hinchas pusieron en positivo esa mala situación y enla PrimeraBfueron una verdadera sensación, recuperando prontamente su lugar en la elite.

Una de las tantas formaciones de Racing en 1983. En este caso, en campo de Independiente, donde hizo de local en gran parte del fatídico certamen.

Dos años más tarde fue el turno de Racing. La “academia” había tenido su esplendor a fines de los años ´60, con las conquistas de las Copas Libertadores e Intercontinental. La década del ’70 fue de un casi total ostracismo, con un par de torneos donde debió luchar por su permanencia. En 1982 zafó a dos fechas del final, pero la realidad parecía no tener otro camino. Y así fue como una temporada después, al perder como local4 a3 ante Racing de Córdoba, llegó el tan temido descenso.

Con dolor, El Gráfico reflejó el descenso de Racing el 18.12.1983. En medio de una batalla campal entre hinchas y policías en las tribunas, Mario Rizzi se retira del campo de juego con lágrimas en sus ojos.

Muchos pensaron que el regreso sería tan meteórico como el de San Lorenzo, pero la verdad fue que en su primer año en el ascenso, sus irregulares performances y la extraordinaria campaña de Deportivo Español, lo relegaron al octogonal, donde cayó en la final ante Gimnasia. En 1985, al incorporar futbolistas con cierto rodaje en la categoría (Colombatti, Attadía, Wálter Fernández, entre otros), logró el ansiado retorno al círculo superior.

Molina remata y convierte un nuevo gol de Racing de Córdoba sobre su homónimo de Avellaneda. La derrota por 4 a 3 condenó a la “academia” de Avellaneda.

El destino quiso que River, en una soleada pero fría tarde de junio de 2011, manchara su historia con este descenso. Belgrano fue apenas una anécdota de aquel triste momento…

Ahora Independiente. Este Independiente gris, deshilachado, triste y, fundamentalmente, autodestruido, tiene por delante la dura misión de emprender este camino. La ruta será difícil, pero no imposible. Por ahora tiene que pensar que está en el ascenso y esa es su realidad que, en definitiva, es la única verdad.


El más grande…dolor

Una mueca del destino: Desde una foto, el eternamente ganador Ángel Labruna, alza sus brazos festejando un triunfo de su querido River. Ni en su peor pesadilla “Angelito” hubiera pensado que el club de sus amores descendería y, además, conducido por dos de sus más emblemáticos jugadores.

Fue como una confirmación del Apocalipsis no sólo deportivo que desde hacía un tiempo se cernía sobre el cielo de Núñez. Este 26 de junio de 2011 quedará perpetuado en los archivos de los estadígrafos como el primer descenso de River Plate a la segunda división, pero el glorioso club de la banda roja ya venía con el paso vacilante y casi herido de muerte desde un puñado de años atrás.

Si bien tenía tristes mojones en su historia (por ejemplo el anteúltimo lugar de 1983), esta pérdida de categoría es como el fondo de un envase que supo estar lleno de éxitos y que ahora está vaciado y sólo lleno de soledad.

Daniel Passarella y Juan José López formando con sus compañeros del gran equipo de River de fines de los ´70 y comienzos de los ’80. Detrás, una bandera que es un símbolo del principal foco a donde le han apuntado a ambos: cierta vinculación con Boca Juniors.

Hasta 2005, fue un equipo que siempre estaba en la pelea grande, participando de Copa internacionales, pero desde allí, lentamente, comenzó este tobogán deportivo. Con la, por lo menos, errante conducción de José María Aguilar se encadenaron los primeros eslabones de esta cadena de desaciertos, con su ápice con el último puesto del Apertura 2008. Antes de dejar su cargo, cuando arreciaban las sospechas sobre su conducción, dejó una frase para la historia: “River es Aruba”…

El título del Nacional 1979, una de las tantas gloriosas jornadas que compartieron como futbolistas Daniel Passarella y Juan José López. Ubicada en las antípodas de lo vivido en la negra tarde del 26.06.11.

Como una tormenta tropical, típica de este lugar, el club fue sufriendo el arrasamiento de todos sus estamentos, que la llegada de Daniel Passarella ala Presidenciano pudo evitar. Quien fuera un extraordinario jugador y buen entrenador, no estuvo a la altura de las circunstancias. Equivocó las decisiones con los entrenadores, al contratar a Ángel Cappa y, una vez cesanteado este, confiar en Juan José López, a quien le pesaban complicados antecedentes en diversos equipos en su lucha por no descender.

El almanaque y las efemérides también parecen ponerse en contra de este momento de River. Hace 15 años (26.06.1996) Enzo Francescoli eleva hacia el cielo la Copa Libertadores, consagrándose campeón del certamen por segunda vez en su historia.

Los errores se han multiplicado y todos son responsables. Desde mi óptica, la conducción del club (dirigentes y cuerpo técnico) equivocaron la visión sobre la apremiante situación, creyendo que se podían salvar del descenso con el plantel que tenían (casi sin refuerzos), con el peso de la camiseta y confiando en las malas campañas de sus rivales. Nada de esto sucedió y lo que si acaeció fue algo inédito para la historia del fútbol argentino: que el grato nombre de River Plate ahora se instale en el fútbol de ascenso.

 


Las “grandes” salvadas del descenso

Víctor Marchetti festeja alborozadamente uno de los goles con los que San Lorenzo venció a Tigre por 3 a 1 en la anteúltima fecha del Metro 1980 y que le permitió salvarse del descenso.

Boca Juniors lo vivió en el campeonato de 1949, cuando a una fecha del final del certamen (descendían los dos últimos) estaba con 25 puntos, superando sólo a Huracán (24) y tenia una unidad por encima a Tigre y Lanús. En esa última jornada, los “xeneizes” superaron a los “granates” por 5 a 1 en la “bombonera” y lograron, de ese modo, escapar al peligro de caer en la divisional de ascenso.

Las posiciones finales del torneo de 1949 muestran claramente la situación que vivió Boca Juniors hasta el epílogo del certamen.

Luego de vivir su época de esplendor sobre fines de los ´60, la década siguiente comenzó de manera irregular para Racing, pero en el Metropolitano 1976 realizó una pésima campaña. Luego de la fase de grupos inicial, por el puntaje obtenido allí, los equipos fueron ubicados en zona “Por el título” y “Por el descenso”.

El arquero Alejandro Leone y dos futbolistas más de Racing se retiran cabizbajos del estadio de Avellaneda, luego de perder un partido dentro de la pésima campaña del Metropolitano de 1976.

La “academia” cayó en esta última y recién se salvó de perder la categoría, una fecha antes de terminar en mini torneo, que decretó la pérdida de categoría de San Telmo.

El mini torneo “Por el descenso” agrupó a los 10 equipos de peor rendimiento en la fase de grupos. La posición final de Racing, apenas un punto por sobre el único descendido San Telmo, exime de mayores comentarios.

Un año después, pese a incorporar a Julio Ricardo Villa en una suma varias veces millonaria, el rendimiento fue similar al del certamen anterior. Pudo quedarse en primera al vencer a Platense en la última fecha. Además del citado futbolista, había otros destacados en aquel plantel dirigido por Alfio Basile: Agustín Cejas, Rubén Glaria, Guillermo Trama, Rubén “panadero” Díaz, Carlos Squeo y Daniel Killer.

Un plantel de buenos futbolistas, en el que fue el primer ciclo de Basile como técnico de Racing, llevaron adelante una muy floja performance en el Metro 1977. Bonus track: la indumentaria Depor Hit (que ya tendrá su lugar en fuera de stock).

San Lorenzo había sido bi campeón en 1972 y había obtenido en Nacional de 1974 de la mano de Osvaldo Zubeldía. A partir de allí, como en un imaginario tobogán, comenzó a padecer todo tipo de penurias, tanto deportivas (pésimas campañas, escaso surgimiento de futbolistas de las inferiores) como institucionales (problemas económicos, pérdida del histórico gasómetro de AvenidaLa Plata). Esto desembocó en un flojísimo certamen de 1980, donde sólo pudo “respirar” en la anteúltima fecha, superando a Tigre en campo de Huracán. Fue apenas el anticipo de lo que viviría 12 meses después…

La mezcla de experiencia (Villar, Pena, Marchetti) con juventud (Osvaldo Rinaldi, Perazzo, Insúa) no le dio resultado a San Lorenzo. Los descendidos fueron 3 y el “ciclón” terminó apenas por encima de ellos.

Como antesala del descenso que sufriría en una temporada más tarde, Racing tuvo un muy mal certamen en 1982. Fue el último torneo que se disputó sin promedios y logró su salvación una jornada antes del final, igualando con Instituto en Córdoba. En 2008, ante Belgrano de Córdoba, ya en la era de las promociones, volvió a mirar de cerca el descenso, pero zafó sin perder ninguno de los dos partidos.

Último torneo, Metro 1982, donde no se utilizaron los promedios. Sarmiento descendió, Unión y Quilmes fueron al desempate y Racing apenas un punto por encima de ellos…

 


Globo a la deriva: 4 descensos en 25 años

Una foto histórica. Los 11 jugadores que iniciaron el doloroso partido ante Deportivo Italiano en cancha de Vélez en junio de 1986, que decretó el descenso de Huracán. Entre otros, Carlos Gay, Claudio Cabrera, José “toti” Iglesias y Claudio “turco” García

El hincha de Huracán parece signado al sufrimiento y a la tristeza. En la gris tarde de este 22 de junio, un nuevo descenso (el cuatro en 25 años) se hace nuevamente realidad. Hace apenas 2 años, era el líder del torneo local y soñaba con ser campeón. Que lejanos han quedado los malabares de Defederico, las gambetas de Pastore y la calidad de Bolatti. Ni siquiera el mantener esa cosecha de puntos le permitió la salvación.

El 24 de junio de 1986 y ante la sorpresa de muchos, sufrió el primero de estos descensos. Había terminado en el anteúltimo puesto del torneo 1985/86 de Primera División y por ello debió disputar, junto a los siete mejores del Apertura de Primera B, un torneo reducido. Llegó hasta la final, pero allí fue derrotado por Deportivo Italiano en campo de Vélez.

Y un día, Italiano fue de Primera. Con este equipo, dirigido por Ramón Cabrero, logró el ascenso superando a Huracán. Se destacan el arquero Alejandro Lanari y el “chulo” Héctor Rivoira (tercero en la fila de abajo).

Pasaron cuatro duros años en el Nacional B, hasta lograr el retorno en 1990. Toda esa década fue en la máxima categoría, pero sobre el final del mileno, los resultados comenzaron a ser adversos y, seis fechas antes de la finalización de la temporada 1998/99, bajó nuevamente de categoría.

Los jugadores de Huracán se retiran cabizbajos del estadio de Vélez, luego de empatar en uno con los locales el 16.05.1999. A seis fechas del final, ya estaban descendidos.

Este fue el más rápido de los regresos, ya que al año siguiente, el “globo” sobrevolaba otra vez los cielos de primera, con buenas campañas y la chance (perdida por apenas un punto en 2001) de jugarla Copa Mercosur.Pero sería el año de inflexión y como un peligroso tobogán, llegó un nuevo descenso en 2003.

La pésima campaña de este equipos en el Clausura 2003 (apenas 7 puntos sobre 57 posibles) fue el desencadenante de un nuevo descenso de Huracán.

Con el “turco” Antonio Mohamed como técnico, se dio el gusto de pegar la vuelta, al superar en la promoción de 2007 a Godoy Cruz. Los pésimos manejos dirigenciales, devuelven al club de Parque Patricios al fútbol de ascenso. El gran denominador común, además de la tristeza, es Carlos Babington, partícipe en 3 de los 4 descensos (1999 y 2003 como entrenador y 2011 como Presidente). Esperemos que las cosas cambien y, a falta de conducción, el globo se infle con ilusión quemera.

 


Los históricos desempates por no descender

Con un fuerte derechazo, Marcos Capocetti vence a Hugo Tocalli marcando el gol de la salvación de Unión y de la condena de Quilmes, en el desempate por no descender correspondiente al Metro 1982, disputado en Junín.

En estas horas, Gimnasia y Huracán están por dirimir quien desciende ala Primera B Nacional y quien debe jugar la promoción ante San Martín de San Juan. El fútbol de la máxima categoría lleva 21 años sin partidos de desempate por no perder la categoría. Hagamos un poco de historia con estos encuentros de 90 minutos a todo o nada.

El título de El Gráfico es fiel reflejo de lo que se vivió aquella noche en el gasómetro. Se jugaron 120 minutos y se patearon 22 penales para determinar la supervivencia de Platense y el descenso de Lanús

Como señalamos en la nota anterior, el torneo Metropolitano de 1977  fue el más extenso del profesionalismo con 23 equipos y 46 fechas. Disputada la última jornada, Lanús y Platense quedaron igualados y debieron recurrir a un partido extra para saber quien acompañaba a Temperley y Ferro a la Primera B.

El impacto de la luces del viejo gasómetro opacan la figura de Cárdenas, el ejecutor, pero dejan en primer plano la atajada cumbre de Osmar Miguelucci, el héroe calamar de aquella noche.

El viejo y desaparecido estadio de San Lorenzo fue el escenario de una de las noches más dramáticas del fútbol local. Se disputaron 120 minutos donde no se sacaron ventajas y entonces recurrieron a la definición por penales. Fueron nada menos que 22 ejecuciones las que determinaron la victoria de Platense, gracias a la actuación de su arquero, el cuestionado Osmar Miguelucci, que actuó pese a las amenazas recibidas en las horas previas y fue la figura indiscutida.

Muy buen título de El Gráfico para significar que Unión seguía siendo de primera al superar en un desempate a Quilmes, justamente disputado un día domingo. El habilidoso Luis Abdeneve en los alborozados brazos de sus hinchas.

En el Nacional de 1982, Quilmes realizó una campaña brillante, alcanzando el sub campeonato detrás de Ferro Carril Oeste, pero en el torneo de Primera División la historia fue diametralmente opuesta. Una increíble merma de rendimiento, lo dejó en el anteúltimo puesto, junto a Unión de Santa Fe.

 

Oscar Gissi y Néstor Frediani son la imagen del desconsuelo de Quilmes. Luego de ser sub campeones del Nacional 8 meses atrás, conocían de cerca el “drama” del descenso.

Jugaron su suerte en 90 minutos en el estadio de Sarmiento de Junín (casualmente, el otro descendido). Allí se impuso el cuadro santafesino por 1 a0 con gol de Marcos Capocetti de penal. Los “cerveceros” tardarían 8 años en poder volver.

 

El sentido abrazo de Fortunato y Avalos, sumado al descontrolado festejo del “chamaco” Rodríguez, pintan con exactitud una nueva y milagrosa salvada de Platense.

Desde aquella sufrida noche ante Lanús, Platense se había salvado una y otra vez, año tras año, de todas las formas imaginables. Pero la temporada 1986/87  parecía ser la condena definitiva. Llegó a la última jornada un punto por debajo de Temperley, que igualó con Central 1-1. Los “calamares” perdían con River en el monumental por 2 a 0, pero en el banco estaba el milagro: ingresó Miguel Ángel Gambier y marcó los 3 goles de la hazaña.

 

Los once futbolistas de Platense que iniciaron el desempate frente a Temperley posan para la inmortalidad antes de escribir una nueva página en la sufrida historia “calamar”.

Cuatro días más tarde se vieron las caras en campo de Huracán. El elenco de Vicente López fue muy superior, tuvo la ventaja que su rival se quedó con un hombre menos a los 2 minutos (expulsado Jorge Cabrera) y obtuvo la victoria por 2 a 0 con tantos de Gambier y Alfaro Moreno.

 

Los dos penales decisivos de la definición entre Racing de Córdoba y Unión: el que malogró Jorge García y el que anotó Raúl dela Cruz Chaparro.

Un año más tarde, los protagonistas fueron Unión y Racing de Córdoba. El match se jugó en la fría tarde del miércoles 8 de junio de 1988 en la “bombonera”. En apenas 4 minutos, se marcaron los únicos dos goles: Cabral para los cordobeses y Marcelo López para los santafesinos. Así llegaron a los penales, donde sólo se malogró el primero, cuando Juan Manuel Ramos, arquero de la “academia” desvió el remate de Jorge García.

 

Jorge Marchetta y tres de sus jugadores le ofrendan a sus hinchas la salvación. A la derecha del técnico, José Serrizuela, quien no suponía que exactamente dos años después (08.06.1990) sería parte del plantel argentino que ese día debutó en el mundial de Italia.

El paso de los “tatengues” por el Nacional B fue efímero, ya que logró regresar en la temporada siguiente, venciendo en la final del torneo reducido nada menos que a Colón, su histórico rival.

 

Jugadores, dirigentes e hinchas de Chaco For Ever celebran en el vestuario de la “bombonera” la goleada ante Racing de Córdoba que les permitió seguir un año más en primera.

El último mojón de esta historia fue en 1990 y, al igual que el anterior y que el próximo, a jugarse en algunas horas, tuvo como escenario el estadio de Boca Juniors. El viernes 25 de mayo de 1990 se encontraron Chaco For Ever y Racing de Córdoba. Los primeros, que habían estado en la última posición casi todo el certamen, produjeron una gran levantada en la recta final del certamen, coincidiendo con la irregularidad de los cordobeses.

 

Zabala, de Racing de Córdoba, cubre sus lágrimas con la casaca. Fue un llanto premonitorio, porque luego de caer con Chaco For Ever, el club de Nueva Italia jamás regresó a la máxima categoría.

En desempate no tuvo equivalencias. Chaco fue tan claro vencedor como lo marcó el 5-0 final, con 3 conquistas de Scatolaro, una de Ortolá y la restante de Salaberry. El técnico de los vencedores fue Rodolfo Motta, que había iniciado la temporada como entrenador de Racing de Córdoba y se había ido al descenso dirigiendo a Temperley ante Platense en 1987. ¡Cómo para dudar que el fútbol siempre da revancha!


Múltiples actores para evitar un descenso en la última fecha

Al igual que en las últimas temporadas, esta circunstancia excepcional en el fútbol argentino, de tener varios equipos implicados con posibilidad de descender es apasionante y también tiene sus antecedentes.

Racing sufrió hasta el último aliento en el Metro 1977 y recién se salvó en la fecha final al superar a Platense por 1 a 0 en Avellaneda con este cabezazo de Daniel Killer. El sub título de El Gráfico es elocuente: la caldera del descenso

El campeonato Metropolitano de 1977  fue el torneo más extenso en la historia del profesionalismo, con 46 fechas desarrolladas desde febrero hasta noviembre. Con apenas una jornada por disputar, había 8 equipos en esa situación, pugnando por no ocupar el lugar del tercer equipo que acompañaría a Ferro y Temperley rumbo a la Primera B: Chacarita, Atlanta y Quilmes 40, Gimnasia, All Boys y Racing 39, Lanús y Platense 38.

En los días previos se especulaba que Central, que no peleaba ni arriba ni abajo en la tabla, no pondría “todo” ante Lanús. Nada de eso ocurrió, ya que los rosarinos ganaron por1 a0 y enviaron a Lanús a un desempate que sería su posterior condena.

Por segundo año consecutivo, el equipo de Avellaneda estaba en riesgo concreto de descender, pero una victoria como local por 1-0 ante Platense, lo hizo respirar y condenar al equipo de Vicente López a tener que disputar un desempate con Lanús, que en su estadio cayó ante Rosario Central por el mismo score. Ninguno de los otros implicados mencionados pudieron ganar sus partidos, pero se quedaron en primera. El “infartante” desempate lo ganaron los “calamares” por penales, iniciando de ese modo, un largo período de salvaciones, en muchos casos milagrosas.

Los jugadores de Sarmiento festejan la decisiva victoria ante Estudiantes en La Plata con gol del “toti” Iglesias en la anteúltima fecha. Una semana más tarde, salvarían la categoría.

El certamen de 1981 llegó a sus instancias finales con cuatro equipos comprometidos, con el detalle no menor de tener a San Lorenzo como habitante de ese grupo. A la jornada del epílogo arribó con 28 puntos junto a Sarmiento, apenas una unidad más que Talleres y Argentinos Juniors. El cuadro cordobés superó a Instituto y el de Junín hizo lo propio con Colón, por lo que el descenso restante se definió en campo de Ferro Carril Oeste, donde los “bichitos” se mantuvieron al vencer, en un histórico partido al “ciclón” por1 a0.

En la foto grande se aprecia el gol de Quilmes en la victoria ante Instituto y en la más pequeña, la descompostura de De la Llera de Sarmiento, en la caldera que era el vestuario de Unión. Fue una jornada final plagada de irregularidades (cortes de luz, partidos demorados, etc) la del Metro 1982.

Un año más tarde, en la última temporada sin promedios, Nueva Chicago (26), Quilmes y Unión (25) eran los comprometidos en la fecha final. Los de mataderos superaron a Racing (salvado una semana antes, como antesala del desastre del ´83), mientras que los otros dos ganaron sus encuentros (los primeros a Instituto y los segundos a Sarmiento, ambos como locales por 1-0), por lo que se mantuvieron en la misma línea, debiendo desempatar en un match jugado en Junín. Allí Unión se impuso por 1-0 y condenó a los cerveceros.

Antonio Vidal González marca el agónico gol de cabeza del empate de Argentinos ante For Ever en el Chaco. En Nueva Italia, los jugadores de Racing de Córdoba festejan su victoria ante Boca.  Ambos resultados devinieron en un partido desempate.

La última escala de este recorrido nos deposita en el cierre de la temporada 1989/90. Chaco For Ever (local de Argentinos en la fecha final) aventajaba por un punto a Racing de Córdoba (que recibía a Boca). Hasta faltando un minuto, ambos ganaban por 1-0, hecho que descendía a los cordobeses, pero un gol de Antonio Vidal González, dejó las cosas empatadas en el Chaco y se debió recurrir, una vez más, al partido desempate. Jugado cinco después en cancha de Boca, For Ever goleó por 5 a0 y despidió a Racing de Nueva Italia, que nunca más regresó a Primera División.