El más grande…dolor

Una mueca del destino: Desde una foto, el eternamente ganador Ángel Labruna, alza sus brazos festejando un triunfo de su querido River. Ni en su peor pesadilla “Angelito” hubiera pensado que el club de sus amores descendería y, además, conducido por dos de sus más emblemáticos jugadores.

Fue como una confirmación del Apocalipsis no sólo deportivo que desde hacía un tiempo se cernía sobre el cielo de Núñez. Este 26 de junio de 2011 quedará perpetuado en los archivos de los estadígrafos como el primer descenso de River Plate a la segunda división, pero el glorioso club de la banda roja ya venía con el paso vacilante y casi herido de muerte desde un puñado de años atrás.

Si bien tenía tristes mojones en su historia (por ejemplo el anteúltimo lugar de 1983), esta pérdida de categoría es como el fondo de un envase que supo estar lleno de éxitos y que ahora está vaciado y sólo lleno de soledad.

Daniel Passarella y Juan José López formando con sus compañeros del gran equipo de River de fines de los ´70 y comienzos de los ’80. Detrás, una bandera que es un símbolo del principal foco a donde le han apuntado a ambos: cierta vinculación con Boca Juniors.

Hasta 2005, fue un equipo que siempre estaba en la pelea grande, participando de Copa internacionales, pero desde allí, lentamente, comenzó este tobogán deportivo. Con la, por lo menos, errante conducción de José María Aguilar se encadenaron los primeros eslabones de esta cadena de desaciertos, con su ápice con el último puesto del Apertura 2008. Antes de dejar su cargo, cuando arreciaban las sospechas sobre su conducción, dejó una frase para la historia: “River es Aruba”…

El título del Nacional 1979, una de las tantas gloriosas jornadas que compartieron como futbolistas Daniel Passarella y Juan José López. Ubicada en las antípodas de lo vivido en la negra tarde del 26.06.11.

Como una tormenta tropical, típica de este lugar, el club fue sufriendo el arrasamiento de todos sus estamentos, que la llegada de Daniel Passarella ala Presidenciano pudo evitar. Quien fuera un extraordinario jugador y buen entrenador, no estuvo a la altura de las circunstancias. Equivocó las decisiones con los entrenadores, al contratar a Ángel Cappa y, una vez cesanteado este, confiar en Juan José López, a quien le pesaban complicados antecedentes en diversos equipos en su lucha por no descender.

El almanaque y las efemérides también parecen ponerse en contra de este momento de River. Hace 15 años (26.06.1996) Enzo Francescoli eleva hacia el cielo la Copa Libertadores, consagrándose campeón del certamen por segunda vez en su historia.

Los errores se han multiplicado y todos son responsables. Desde mi óptica, la conducción del club (dirigentes y cuerpo técnico) equivocaron la visión sobre la apremiante situación, creyendo que se podían salvar del descenso con el plantel que tenían (casi sin refuerzos), con el peso de la camiseta y confiando en las malas campañas de sus rivales. Nada de esto sucedió y lo que si acaeció fue algo inédito para la historia del fútbol argentino: que el grato nombre de River Plate ahora se instale en el fútbol de ascenso.

 


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